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El origen emocional de la enfermedad en los problemas de artrosis

Es posible que para algunos de vosotros, el título del post de hoy os haya llamado la atención. Unos compartiréis esta visión, otro la negaréis y otros empezaréis a haceros preguntas y a realizar un camino de autoconocimiento. Lo que estoy casi segura, es que no os dejará indiferentes.

El planteamiento que os acerco es una visión amplificada de la enfermedad, donde ya no es algo que me viene, que me ha tocado a mí como le podía haber tocado a otro y donde yo no tengo nada que hacer porque no soy responsable de nada de la enfermedad, y en última instancia de mi vida.

artrosis_cuerpo_humano. Fuente: www.dolordeartrosis.com.ar

Antes de continuar quiero aclarar un concepto muy importante. No es lo mismo decir que somos responsables de nuestra vida o enfermedad, a decir que somos “culpables”. Muchas veces, cuando trabajamos en estos términos, las personas se empiezan a dar cuenta de su responsabilidad en el proceso de enfermedad y empiezan a “castigarse” o “sentirse culpable” por ello. Y realmente, el enfoque es totalmente el opuesto. Si eres responsable de tu vida o de tu enfermedad, tienes el poder de cambiarlo. El enfoque de darnos cuenta de nuestros sentimientos y pensamientos, y de lo que nos pueden generar, no es para “machacarnos” más, sino para empoderarnos. ¡Podemos crear nuestra vida! Somos tan valiosos, tan capaces, y tenemos tanto poder que podemos cambiar.

A pesar de esto, sé que a muchas personas incluso les enfada este planteamiento. Y también es normal, porque realizar un cambio desde la raíz no es fácil y nos da miedo y nos confronta con todas nuestras sombras. Otras, empiezan a hacer cambios, pero a veces la enfermedad continua y se desmotivan, y es que el proceso es largo. Pero algo que sí os puedo garantizar, es que vivir sintiendo el poder que tenemos y que somos los co-creadores de nuestra realidad, nos hará mucho más felices que sentirnos víctimas, impotentes y abandonados a “la mala suerte”.

Y una vez aclarado esto, veamos qué emociones están vinculadas a los procesos de artrosis.

En el blog amigo colchones.es, podemos leer este mismo planteamiento para otro tipo de enfermedad: los problemas para dormir.

Como leemos en este artículo, los síntomas de cualquier enfermedad tienen un sentido profundo para la vida de las personas, ya que no hablan solo de la enfermedad sino que al mismo tiempo están dando pistas y hablan de la forma de sanar esa enfermedad. Los síntomas nos transmiten el mensaje, la información que necesitamos para reconciliarnos y mejorar nuestra salud. Es igual que en la naturaleza, donde hay un planta venenosa, al lado hay otra que es su antídoto. Pues con la enfermedad tenemos también ante nosotros su propio antídoto, es decir, parte de la solución, parte del camino.

cruce-de-caminos. Fuente: www.121sb.com

¿A qué nos referimos cuando mencionamos “el origen emocional de al enfermedad”?

“El cuerpo grita lo que la boca calla”. Este enfoque, cada vez más conocido y reconocido por médicos y expertos cómo Louise Hay, Adriana Snake o Thorwald Dethlefsen y Rudiger Dahlke, entre otros muchos, nos dice que cuando entendemos la enfermedad como algo malo y además ante lo que nosotros no podemos hacer nada nos surgen sentimientos de impotencia, frustración, rabia o tristeza. Pero si por el contrario, tomamos conciencia que la enfermedad no es mala, que sencillamente nos está avisando que no vamos por buen camino y que nuestras elecciones en la forma de tomarnos la vida no nos están haciendo bien, “la película” cambia. La enfermedad ya no es la enemiga, sino que pasa a ser una aliada, una amiga que llega a nuestra casa para decirnos: – oye, que por aquí no es, que te estás equivocando de camino, que esto no es lo que realmente te hace feliz-.

Como os decía al principio, desde este planteamiento nos empoderamos, la enfermedad deja de ser el foco de atención, y es la manera en la que estamos viviendo y eligiendo lo que cobra protagonismo. 

Ahora el problema radicaría en, ¿quiero realmente ser feliz? porque esto implica hacer las cosas diferentes, salir de mi zona de confort y conocida, romper mis propios esquemas mentales y realizar un cambio profundo. ¿Estoy dispuesto a afrontar el reto?, ¿cuánta felicidad estamos dispuestos a soportar?

Einstein decía: “si quieres obtener resultados diferentes, no hagas siempre lo mismo”.

Todos los seres humanos queremos ser felices, y a la pregunta que os he realizado diríais que sí queréis ser muy felices. Pero lo cierto es que tenemos unas tendencias, unos patrones de comportamiento y unos hábitos de pensamiento muy arraigados y soltarlos, cambiarlos o transformarlos nos da miedo, porque supondría realizar un cambio profundo que tiraría los pilares de quienes somos hasta ese momento, de la identidad que nos hemos creado, y seguir con “más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer” es lo que tendemos a hacer.

La enfermedad toca a nuestra puerta para hacernos de espejo, de maestra, pero si esto fuese tan fácil, todos estaríamos sanos, sin síntomas y felices. Pero lo que la enfermedad nos pide es un cambio, no de pareja, casa o trabajo, sino un cambio de pensamiento y actitud ante la vida, que nos genere cambios emocionales.

Pero un guerrero acecha, “el miedo”, nuestro mayor enemigo. Presente para boicotearnos el plan de sanación y decirnos cosas del tipo: -no puedes cambiar, no sabes, … y si vas a peor, … y si no gustas a nadie o te abandonan, es muy difícil,… – Y nadie dice que sea fácil porque detrás de todo esto hay grandes estructuras mentales e identitarias: – si cambio, ¿quién soy?- . Y si a esto unimos los grandes miedos: miedo a ser diferente, a la soledad, al abandono,… pues tenemos el cóctel perfecto.

En cualquier caso, vamos a ser generosos y cuidadosos con nosotros, no vamos a castigarnos ahora con la culpabilidad. Se trata de empezar a escucharnos, cuidarnos y amarnos. Y vamos a empezar por darnos cuenta de qué me está diciendo mi cuerpo cuando: tengo un resfriado, me duele la cabeza, tengo molestias en el estómago, me he hecho daño en un pie, no puedo dormir o tengo problemas de artrosis.

El-cuerpo-habla. Fuente: http://colchonesblog.es/

Emociones y su relación con la Artrosis

La artrosis es una dolencia de las articulaciones debido, principalmente a una degeneración del cartílago articular. Es un dolor “mecánico” y no inflamatorio, esta enfermedad también lleva el nombre de reuma de desgaste.

articulaciones-emociones. Fuente: http://www.miencuentroconmigo.com.ar/

Según Louise Hay en su libro “Sana tu cuerpo”, la artrosis tiene su raíz emocional en el “Deseo de castigar. Acusación. Sentirse víctima”.

Para esta misma autora, los problemas en las articulaciones, en general, representan cambios en la orientación de la vida y la facilidad o dificultad con que se realizan. Los dolores o problemas en las mismas manifestarían el dolor, miedo e inflexibilidad ante los cambios.

La artrosis está vinculada con las actitudes y pensamientos rígidos. Relacionada frecuentemente con la relación con la autoridad. Es la motivación exagerada por cumplir una acción sin buscar el reposo o el equilibrio después, (me doy hasta el fin de mis límites, sin pararme para saber si me exijo demasiado). Sostener y soportar una situación o relación que ya no tolero, durante mucho tiempo, o una fuerte reacción inhibida con relación a una forma cualquiera de autoridad.

Ser intransigente y rígido hacía uno mismo. Inflexibilidad.

el-origen-emocional-de-la-enfermedad. Fuente: loquepodemoshacer

Según Jose Manuel Romero, autor del libro “Conocernos. ¿Qué nos quiere decir el cuerpo con la enfermedad?, la persona afectada siente mucho rencor hacia otra persona a quien considera el pilar de la familia y le culpa de sus desgracias. “Si se derrumba, se derrumba toda la familia”. No quiere asumir su propia responsabilidad. “Solo puedo contar, conmigo mismo”. “Debo ser tan fuerte como un pilar”.

Según este mismo autor, se trata de personas de carácter rígido, muy aferradas a sus convicciones y a sus creencias y que, por consiguiente tienen mucho miedo al movimiento, al cambio. De ahí que los afectados sean principalmente personas mayores, ya que por lo general, según avanza la edad, nos hacemos menos flexibles.

Soltar las rigideces mentales. Sanar. Fuente: http://nalub7.files.wordpress.com/

En los siguientes libros que citamos en estas líneas encontrarás más información para conocer a fondo el papel de las emociones en los problemas de artrosis.

– “La enfermedad como camino”, de Thorwald Dethlefsen y Rudiger Dahlke

– “El cuerpo como herramienta de curación”, de Christian Fléche

– “Usted puede sanar su vida”, de Louise Hay

– “Sana tu cuerpo”, de Louise Hay

– “El poder está dentro de ti”, de Louise Hay

– “El gran diccionario de las dolencias y enfermedades”, de Jacques Martel

– “El lenguaje secreto de tu cuerpo”, de Inna Segal

– “Los diálogos del cuerpo”, de Adriana Schnake

– “Conocernos. ¿Qué nos quiere decir el cuerpo con la enfermedad?”, de Jose Manuel Romero.

En el blog de colchones.es también puedes encontrar herramientas de trabajo que podrían servir para cualquier enfermedad, y por lo tanto también para la artrosis. Estas son:

* Dialogar con el propio cuerpo. Hablar con la articulación dolorida. ¿qué me está diciendo?. Esta forma de trabajar la puedes leer en el libro de Adriana Schnake, “Los diálogos del cuerpo”.

* Afirmaciones positivas y transformadoras, como por ejemplo: “Yo soy mi propia autoridad”, “Me amo y me apruebo”, “La vida es estupenda”, “Confío en la vida y el proceso de la vida”, “Me abro a lo nuevo y vivo los cambios con ilusión”, etc. pueden generar un gran cambio y ser una excelente herramienta de sanación. Numerosos especialistas en la materia como Louise Hay, Jacques Martel o Wayne Dyer nos invitan a utilizar estas afirmaciones para “reprogramarnos”, es decir, para cambiar el patrón de pensamiento que nos lleva a la artrosis.

¿Quieres ser feliz?, ¿Quieres sanar la “enfermedad”?. ¡Atrévete a recorrer este maravilloso camino de autoconocimiento! 

En un post posterior, ampliaremos esta información para los problemas de artritis y otros problemas articulares.

En Artrosport te acompañamos en el proceso, ayudándote a paliar e incluso a eliminar los síntomas, que a veces tan dolorosos y molestos, nos impiden dar un paso más allá hacia la raíz. Si tienes problemas de artrosis, consulta con nuestros especialistas.

Artrosport, que tus lesiones no te paren

Artrosis, causas y tipos

Hace poco leía un artículo en el que indicaban que la Artrosis afecta a más de 7 millones de personas en España. ¡7 millones! Una cifra muy alta, ¿no os parece?

Esta frecuencia aumenta con la edad. Se calcula que a los 20 años puede afectar entre un 15 y 20 % de la población mientras que a los 70 años,  la mitad de los pacientes presentan artrosis.

Ya hemos explicado detalladamente en otros posts ¿Qué es la artrosis?, así como las 10 preguntas más frecuentes sobre la artrosis. Dado el indice tan elevado de personas afectadas por esta enfermedad, nos importa que este blog sirva para aclarar cualquier duda en relación a la misma, así como para poder aportar nuestro conocimiento especializado en posibles tratamientos y maneras de cuidarte, que puedan paliar los dolores y otros síntomas.

La artrosis. Causas

La artrosis es la más frecuente de todas las patologías reumáticas, afecta a las articulaciones y puede aparecer en cualquiera de ellas: columna/cuello, cadera, hombro, codo, rodilla, mano/muñeca, pie/rodilla.

Generalmente el motivo de aparición de los síntomas de la artrosis es la degeneración del cartílago articular, por este motivo, el índice de incidencia es mayor a más edad, ya que a más experiencia vivida, mayor uso y desgaste del mismo. Aunque como veremos más adelante, no es ésta la causa única de sufrir artrosis.

En una articulación, podríamos decir “normal, sana o sin dolor”, el cartílago recubre el extremo de los dos huesos que forman la articulación, permitiendo al moverse, que los huesos no rocen; también absorbe los golpes sobre la articulación. Este cartílago se nutre de un líquido viscoso llamado sinovial, que permite la lubricación de la articulación y que el cartílago tenga la hidratación y elasticidad necesarias para llevar a cabo su función.

La Artrosis aparece cuando dicho cartílago pierde sus propiedades o incluso llega a desaparecer. Cuando esto ocurre, los extremos de ambos huesos que forman la articulación rozan entre sí, produciendo dolor.  Dolor que al principio puede darse sólo con el movimiento de la articulación, pero según va pasando el tiempo, se hace crónica y el dolor aparece incluso estando en reposo.

Cartilago desgastado. Fuente: Blog rdnattural.es

Otras consecuencias que pueden ocurrir con la disminución del líquido sinovial es que los huesos, al rozar, crujan, consecuencia de la falta de lubricación.

El hueso puede empezar a deformarse, como consecuencia de la fricción, produciéndose un crecimiento lateral del mismo, que se agranda y se ensancha. Dando lugar a lo que en medicina se conoce como osteofito, es decir, protuberancias oseas. Esto produce la típica deformación de las articulaciones y la aparición de nódulos o pequeños bultos.

Y esto no es todo, ya que la situación se puede complicar cuando, debido al desgaste del cartílago, quedan pequeños restos del mismo alrededor de la articulación y el organismo los elimina, ya que empeora la inflamación y el dolor asociados a la degeneración de la articulación.

Artrosis. Fuente: radio.rpp.com.pe/saludenrpp

Las lesiones o los defectos congénitos del cartílago también pueden provocar desgaste en las articulaciones.

La obesidad, sería otra de las posibles causas de sufrir artrosis, por la sobrecarga que recibe la articulación de manera constante y progresiva.

Algunos tipos de trabajos, como os indicábamos en un post anterior sobre trabajos con mayor incidencia de artrosis.

Las malas posturas, el sobre uso o la carga excesiva, a la que se someten las articulaciones cuando se realizan ciertos deportes también propician esta enfermedad crónica, como veíamos en el post el deporte, ¿bueno o malo para la artrosis?

Tipos de Artrosis

Por todas estas causas, hablamos de diferentes tipos de Artrosis en función de las causas que la han producido. Así, tendremos:

– Artrosis primaria

Artrosis primaria o idiopática. Aquella que aparece sin factores causantes conocidos. Las localizaciones más frecuentes de la artrosis primaria son: manos, pies, rodillas, cadera o columna, entre otras.

– Artrosis Secundaria

En este caso sí se puede apreciar una causa para la aparición de la patología. Pueden ser enfermedades congénitas (de nacimiento); traumatismos, algunas enfermedades del metabolismo; endocrinas, como la diabetes o el hipoparatiroidismo; alteraciones inflamatorias neurológicas o vasculares

Otra clasificación habla de:

– Tipo I

La de tipo I es de causa genética. Se trata de un tipo de artrosis en la que existe una predisposición familiar.

– Tipo II

La de tipo II, depende de las hormonas estrogénicas, es decir, que está relacionada con los niveles de estrógenos y, por lo tanto, afecta en mayor medida a las mujeres y se desarrolla mayoritariamente en los primeros años de la menopausia.

– Tipo III

La de tipo III, la relacionada con la edad y con los cambios musculoesqueléticos.

 

Pero a todo esto yo me pregunto, además de tener en cuenta nuestras posturas corporales, incluido en el trabajo o si realizamos deporte, y el peso, ¿no hay nada que podamos hacer para evitar sufrir artrosis?

Esta claro, que hay aspectos que a priori, no podemos controlar como pueden ser los genéticos o los cambios musculoesqueléticos relacionados con la edad,… pero, algo podremos hacer, ¿no? La respuesta es sí.

Hay dos aspectos muy importantes a tener en cuenta también, el primero es la alimentación y el segundo es la humedad.

La alimentación es fundamental en la prevención y desarrollo de la mayoría de las enfermedades, y como no lo iba a ser menos, también tiene un papel muy importante en la artrosis.

Ya hablaré en un post posterior sobre este tema de manera más detallada, pero dando un adelanto, os diré de la importancia de que nuestra dieta sea alcalina, ya que favorece la eliminación de metales pesados y toxinas, además de neutralizar la acidez, causas reconocidas de degeneración articular

Y otro aspecto a tener en cuenta es la humedad y el frío. El exceso de humedad en la zona donde se vive o donde se trabaja y por lo tanto se pasa muchas horas al día, produce mayor dolor e inflamación de las articulaciones. Aunque no hay estudios que prueben esta relación, la opinión de las personas que sufren artrosis y en número de prótesis operadas en las zonas más húmedas y frías, nos dice que ¡la humedad y el frío no le va bien a nuestras articulaciones!.

alimentación alcalina. Fuente: Blog tratamiento-para-artritis

Si tienes alguna consulta o quieres que hablemos sobre algún aspecto concreto relacionado con la Artrosis y Artritis, no dudes en dejarnos un comentario.

Trabajos con mayor incidencia de artrosis

La artrosis puede aparecer por diversas razones, ya hemos hablado de que ciertos deportes, el envejecimiento y, en ocasiones, los factores hereditarios son propensos a provocar la aparición de esta enfermedad. Pero no son las únicas causas que pueden hacer que la artrosis salga a la luz

Algunas actividades laborales o cotidianas sometidas a microtraumatismos de repetición por el uso constante de determinadas articulaciones, pueden acarrear la aparición de artrosis en puntos poco frecuentes, como las articulaciones metacarpofalángicas, muñecas y hombros.

Pero ¿cuáles son las articulaciones más afectadas en relación con el trabajo? La columna vertebral, el codo y la rodilla son sin duda donde se presenta con mayor frecuencia los problemas de relación entre la artritis y el trabajo.

Los martillos neumáticos provocan artrosis de codo y muñeca

Los martillos neumáticos provocan artrosis de codo y muñeca

Los diferentes tipos de artrosis pueden darse a causa de trabajos específicos, como las artrosis lumbar y de rodillas, asociadas a los mineros; las artrosis de codo y muñeca, a los usuarios de martillos neumáticos; la artrosis acromioclavicular (en el hombro), a los albañiles, y la artrosis de cadera, a los agricultores.

Como habrás podido comprobar son los trabajos con vibraciones mecánicas y golpes transmitidos por algunas máquinas o herramientas y las posturas de trabajo o gestos los que provocan artrosis.

Y seguro que os estaréis preguntando “si mi profesión tiene riesgo ¿cómo lo puedo prevenir?” La prevención no es fácil, pero adquirir una buena musculatura dorso-lumbar y abdominal, utilizar una buena postura durante el desarrollo del trabajo y evitar la sobrecarga y la obesidad harán que el porcentaje de aparición de esta patología disminuya.

Así pues, si trabajas de pie intenta poner los pies uno detrás del otro y controla que la superficie de trabajo tenga la altura adecuada (que permita apoyar las manos abiertas, con los codos flexionados a 90°). ¡Ah! Y no te olvides de estar cerca de la superficie para no arquear la espalda. Mientras que si trabajas sentado, es recomendable que te sientes al fondo de la silla con la espalda bien apoyada y que evites quedarte en una posición inmóvil durante más de 45 minutos sin cambiar o estirarte.

Ruben del Amo