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El origen emocional de la enfermedad en los problemas de artrosis

Es posible que para algunos de vosotros, el título del post de hoy os haya llamado la atención. Unos compartiréis esta visión, otro la negaréis y otros empezaréis a haceros preguntas y a realizar un camino de autoconocimiento. Lo que estoy casi segura, es que no os dejará indiferentes.

El planteamiento que os acerco es una visión amplificada de la enfermedad, donde ya no es algo que me viene, que me ha tocado a mí como le podía haber tocado a otro y donde yo no tengo nada que hacer porque no soy responsable de nada de la enfermedad, y en última instancia de mi vida.

artrosis_cuerpo_humano. Fuente: www.dolordeartrosis.com.ar

Antes de continuar quiero aclarar un concepto muy importante. No es lo mismo decir que somos responsables de nuestra vida o enfermedad, a decir que somos “culpables”. Muchas veces, cuando trabajamos en estos términos, las personas se empiezan a dar cuenta de su responsabilidad en el proceso de enfermedad y empiezan a “castigarse” o “sentirse culpable” por ello. Y realmente, el enfoque es totalmente el opuesto. Si eres responsable de tu vida o de tu enfermedad, tienes el poder de cambiarlo. El enfoque de darnos cuenta de nuestros sentimientos y pensamientos, y de lo que nos pueden generar, no es para “machacarnos” más, sino para empoderarnos. ¡Podemos crear nuestra vida! Somos tan valiosos, tan capaces, y tenemos tanto poder que podemos cambiar.

A pesar de esto, sé que a muchas personas incluso les enfada este planteamiento. Y también es normal, porque realizar un cambio desde la raíz no es fácil y nos da miedo y nos confronta con todas nuestras sombras. Otras, empiezan a hacer cambios, pero a veces la enfermedad continua y se desmotivan, y es que el proceso es largo. Pero algo que sí os puedo garantizar, es que vivir sintiendo el poder que tenemos y que somos los co-creadores de nuestra realidad, nos hará mucho más felices que sentirnos víctimas, impotentes y abandonados a “la mala suerte”.

Y una vez aclarado esto, veamos qué emociones están vinculadas a los procesos de artrosis.

En el blog amigo colchones.es, podemos leer este mismo planteamiento para otro tipo de enfermedad: los problemas para dormir.

Como leemos en este artículo, los síntomas de cualquier enfermedad tienen un sentido profundo para la vida de las personas, ya que no hablan solo de la enfermedad sino que al mismo tiempo están dando pistas y hablan de la forma de sanar esa enfermedad. Los síntomas nos transmiten el mensaje, la información que necesitamos para reconciliarnos y mejorar nuestra salud. Es igual que en la naturaleza, donde hay un planta venenosa, al lado hay otra que es su antídoto. Pues con la enfermedad tenemos también ante nosotros su propio antídoto, es decir, parte de la solución, parte del camino.

cruce-de-caminos. Fuente: www.121sb.com

¿A qué nos referimos cuando mencionamos “el origen emocional de al enfermedad”?

“El cuerpo grita lo que la boca calla”. Este enfoque, cada vez más conocido y reconocido por médicos y expertos cómo Louise Hay, Adriana Snake o Thorwald Dethlefsen y Rudiger Dahlke, entre otros muchos, nos dice que cuando entendemos la enfermedad como algo malo y además ante lo que nosotros no podemos hacer nada nos surgen sentimientos de impotencia, frustración, rabia o tristeza. Pero si por el contrario, tomamos conciencia que la enfermedad no es mala, que sencillamente nos está avisando que no vamos por buen camino y que nuestras elecciones en la forma de tomarnos la vida no nos están haciendo bien, “la película” cambia. La enfermedad ya no es la enemiga, sino que pasa a ser una aliada, una amiga que llega a nuestra casa para decirnos: – oye, que por aquí no es, que te estás equivocando de camino, que esto no es lo que realmente te hace feliz-.

Como os decía al principio, desde este planteamiento nos empoderamos, la enfermedad deja de ser el foco de atención, y es la manera en la que estamos viviendo y eligiendo lo que cobra protagonismo. 

Ahora el problema radicaría en, ¿quiero realmente ser feliz? porque esto implica hacer las cosas diferentes, salir de mi zona de confort y conocida, romper mis propios esquemas mentales y realizar un cambio profundo. ¿Estoy dispuesto a afrontar el reto?, ¿cuánta felicidad estamos dispuestos a soportar?

Einstein decía: “si quieres obtener resultados diferentes, no hagas siempre lo mismo”.

Todos los seres humanos queremos ser felices, y a la pregunta que os he realizado diríais que sí queréis ser muy felices. Pero lo cierto es que tenemos unas tendencias, unos patrones de comportamiento y unos hábitos de pensamiento muy arraigados y soltarlos, cambiarlos o transformarlos nos da miedo, porque supondría realizar un cambio profundo que tiraría los pilares de quienes somos hasta ese momento, de la identidad que nos hemos creado, y seguir con “más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer” es lo que tendemos a hacer.

La enfermedad toca a nuestra puerta para hacernos de espejo, de maestra, pero si esto fuese tan fácil, todos estaríamos sanos, sin síntomas y felices. Pero lo que la enfermedad nos pide es un cambio, no de pareja, casa o trabajo, sino un cambio de pensamiento y actitud ante la vida, que nos genere cambios emocionales.

Pero un guerrero acecha, “el miedo”, nuestro mayor enemigo. Presente para boicotearnos el plan de sanación y decirnos cosas del tipo: -no puedes cambiar, no sabes, … y si vas a peor, … y si no gustas a nadie o te abandonan, es muy difícil,… – Y nadie dice que sea fácil porque detrás de todo esto hay grandes estructuras mentales e identitarias: – si cambio, ¿quién soy?- . Y si a esto unimos los grandes miedos: miedo a ser diferente, a la soledad, al abandono,… pues tenemos el cóctel perfecto.

En cualquier caso, vamos a ser generosos y cuidadosos con nosotros, no vamos a castigarnos ahora con la culpabilidad. Se trata de empezar a escucharnos, cuidarnos y amarnos. Y vamos a empezar por darnos cuenta de qué me está diciendo mi cuerpo cuando: tengo un resfriado, me duele la cabeza, tengo molestias en el estómago, me he hecho daño en un pie, no puedo dormir o tengo problemas de artrosis.

El-cuerpo-habla. Fuente: http://colchonesblog.es/

Emociones y su relación con la Artrosis

La artrosis es una dolencia de las articulaciones debido, principalmente a una degeneración del cartílago articular. Es un dolor “mecánico” y no inflamatorio, esta enfermedad también lleva el nombre de reuma de desgaste.

articulaciones-emociones. Fuente: http://www.miencuentroconmigo.com.ar/

Según Louise Hay en su libro “Sana tu cuerpo”, la artrosis tiene su raíz emocional en el “Deseo de castigar. Acusación. Sentirse víctima”.

Para esta misma autora, los problemas en las articulaciones, en general, representan cambios en la orientación de la vida y la facilidad o dificultad con que se realizan. Los dolores o problemas en las mismas manifestarían el dolor, miedo e inflexibilidad ante los cambios.

La artrosis está vinculada con las actitudes y pensamientos rígidos. Relacionada frecuentemente con la relación con la autoridad. Es la motivación exagerada por cumplir una acción sin buscar el reposo o el equilibrio después, (me doy hasta el fin de mis límites, sin pararme para saber si me exijo demasiado). Sostener y soportar una situación o relación que ya no tolero, durante mucho tiempo, o una fuerte reacción inhibida con relación a una forma cualquiera de autoridad.

Ser intransigente y rígido hacía uno mismo. Inflexibilidad.

el-origen-emocional-de-la-enfermedad. Fuente: loquepodemoshacer

Según Jose Manuel Romero, autor del libro “Conocernos. ¿Qué nos quiere decir el cuerpo con la enfermedad?, la persona afectada siente mucho rencor hacia otra persona a quien considera el pilar de la familia y le culpa de sus desgracias. “Si se derrumba, se derrumba toda la familia”. No quiere asumir su propia responsabilidad. “Solo puedo contar, conmigo mismo”. “Debo ser tan fuerte como un pilar”.

Según este mismo autor, se trata de personas de carácter rígido, muy aferradas a sus convicciones y a sus creencias y que, por consiguiente tienen mucho miedo al movimiento, al cambio. De ahí que los afectados sean principalmente personas mayores, ya que por lo general, según avanza la edad, nos hacemos menos flexibles.

Soltar las rigideces mentales. Sanar. Fuente: http://nalub7.files.wordpress.com/

En los siguientes libros que citamos en estas líneas encontrarás más información para conocer a fondo el papel de las emociones en los problemas de artrosis.

– “La enfermedad como camino”, de Thorwald Dethlefsen y Rudiger Dahlke

– “El cuerpo como herramienta de curación”, de Christian Fléche

– “Usted puede sanar su vida”, de Louise Hay

– “Sana tu cuerpo”, de Louise Hay

– “El poder está dentro de ti”, de Louise Hay

– “El gran diccionario de las dolencias y enfermedades”, de Jacques Martel

– “El lenguaje secreto de tu cuerpo”, de Inna Segal

– “Los diálogos del cuerpo”, de Adriana Schnake

– “Conocernos. ¿Qué nos quiere decir el cuerpo con la enfermedad?”, de Jose Manuel Romero.

En el blog de colchones.es también puedes encontrar herramientas de trabajo que podrían servir para cualquier enfermedad, y por lo tanto también para la artrosis. Estas son:

* Dialogar con el propio cuerpo. Hablar con la articulación dolorida. ¿qué me está diciendo?. Esta forma de trabajar la puedes leer en el libro de Adriana Schnake, “Los diálogos del cuerpo”.

* Afirmaciones positivas y transformadoras, como por ejemplo: “Yo soy mi propia autoridad”, “Me amo y me apruebo”, “La vida es estupenda”, “Confío en la vida y el proceso de la vida”, “Me abro a lo nuevo y vivo los cambios con ilusión”, etc. pueden generar un gran cambio y ser una excelente herramienta de sanación. Numerosos especialistas en la materia como Louise Hay, Jacques Martel o Wayne Dyer nos invitan a utilizar estas afirmaciones para “reprogramarnos”, es decir, para cambiar el patrón de pensamiento que nos lleva a la artrosis.

¿Quieres ser feliz?, ¿Quieres sanar la “enfermedad”?. ¡Atrévete a recorrer este maravilloso camino de autoconocimiento! 

En un post posterior, ampliaremos esta información para los problemas de artritis y otros problemas articulares.

En Artrosport te acompañamos en el proceso, ayudándote a paliar e incluso a eliminar los síntomas, que a veces tan dolorosos y molestos, nos impiden dar un paso más allá hacia la raíz. Si tienes problemas de artrosis, consulta con nuestros especialistas.

Artrosport, que tus lesiones no te paren

Artritis infantil y juvenil, también conocida como Artritis idiopática juvenil

Sabemos que la artrosis como tal es una enfermedad que se puede manifestar a partir de los 40 años, principalmente entre deportistas o personas que realizan movimientos repetitivos, provocando que el cartílago se deteriore, produciendo fisuras o incluso la destrucción.

La artrosis es una enfermedad que se asocia al envejecimiento, sin embargo, y aunque no tiene los mismos síntomas ni causas que en los adultos, los niños también pueden padecer de una lesión en el cartílago articular o sentar las bases para padecerla de adulto.

Muchas veces confundimos artritis con artrosis, y por eso creemos que es un problema que sólo enfrentan los adultos. Sin embargo, mientras que la artrosis es la erosión progresiva de los cartílagos por el paso del tiempo, la artritis es una enfermedad crónica que afecta sobre todo a las articulaciones del cuerpo, y puede afectar considerablemente en la calidad de vida de la personas.

Ya vimos en el post sobre famosos que padecen artritis, que algunos habían empezado muy jóvenes con los problemas, teniendo, en determinados casos, que cambiar su trayectoria profesional debido a la enfermedad.

Algunos factores de riesgo como la obesidad y alimentación en general, el sedentarismo, una práctica deportiva sin control o malformaciones de los ejes de las extremidades, pueden derivar en artrosis o artritis infantil.

Niño con obesidad, factor de riesgo. Fuente: www.sumedico.com

Artritis infantil y juvenil

Uno de cada mil niños menores de 16 años padece artritis. Un diagnóstico precoz es fundamental.

Crecer con artritis puede ser todo un desafío, por ello es muy importante la detección precoz de la enfermedad y la atención de un equipo de profesionales especializados para evitar daños mayores. Así, en la mayoría de los casos, los niños podrán desarrollar una vida lo más normalizada posible, plena y activa.

El diagnóstico se complica porque en los niños los síntomas no son exclusivos de la enfermedad. Si un niño tiene dolores musculoesqueléticos, fiebre de origen desconocido o episodios de erupciones en la piel hay que estar alerta.

Cuando los afectados son tan jóvenes se habla de artritis idiopática juvenil (AIJ). 

El principal síntoma de la artritis es la inflamación de las articulaciones, que se tornan rígidas, calientes, hinchadas y dolorosas. Como podemos imaginar esto limita los movimientos del niño y su habilidad para desarrollar con normalidad las actividades de su vida diaria.

Artritis idiopática juvenil. Fuente: fundarin.org

¿Qué es la artritis idiopática juvenil (AIJ)?

Artritis crónica, artritis idiopática juvenil o artritis reumatoidea juvenil, son algunos de los nombres utilizados para designar la artritis en niños y jóvenes, caracterizada por la inflamación articular persistente.

Para considerarse artritis crónica o idiopática juvenil se ha debido de producir antes de cumplir los 16 años, y manifestarse durante más de 6 semanas. “Idiopática” significa que no conocemos la causa de la enfermedad.

Los signos característicos de la inflamación articular son dolor, hinchazón y limitación de la movilidad de la articulación. Puede involucrar una o varias articulaciones, y provocar otros síntomas como fiebre, erupciones o inflamaciones oculares.

En el caso de recuperación de los síntomas, no podemos decir que la enfermedad “se ha curado”, sino que éstos, han remitido, sin poder asegurar que no volverán en algún momento. Además, hay que tener en cuenta que más allá de lo articular y muscular, la artritis es una enfermedad sistémica, es decir, que puede afectar a otros órganos como pueden ser la vista, el riñón, el hígado, o el aparato cardiovascular. De aquí la importancia del diagnóstico temprano y de realizar un trabajo interdisciplinar.

Si quieres más información sobre el tema ponte en contacto con nuestro equipo de profesionales en Artrosport. Deja un comentario o llama a los teléfonos 965 242 721 o 636 486 758, y nuestros especialistas te atenderán.

Artrosis, causas y tipos

Hace poco leía un artículo en el que indicaban que la Artrosis afecta a más de 7 millones de personas en España. ¡7 millones! Una cifra muy alta, ¿no os parece?

Esta frecuencia aumenta con la edad. Se calcula que a los 20 años puede afectar entre un 15 y 20 % de la población mientras que a los 70 años,  la mitad de los pacientes presentan artrosis.

Ya hemos explicado detalladamente en otros posts ¿Qué es la artrosis?, así como las 10 preguntas más frecuentes sobre la artrosis. Dado el indice tan elevado de personas afectadas por esta enfermedad, nos importa que este blog sirva para aclarar cualquier duda en relación a la misma, así como para poder aportar nuestro conocimiento especializado en posibles tratamientos y maneras de cuidarte, que puedan paliar los dolores y otros síntomas.

La artrosis. Causas

La artrosis es la más frecuente de todas las patologías reumáticas, afecta a las articulaciones y puede aparecer en cualquiera de ellas: columna/cuello, cadera, hombro, codo, rodilla, mano/muñeca, pie/rodilla.

Generalmente el motivo de aparición de los síntomas de la artrosis es la degeneración del cartílago articular, por este motivo, el índice de incidencia es mayor a más edad, ya que a más experiencia vivida, mayor uso y desgaste del mismo. Aunque como veremos más adelante, no es ésta la causa única de sufrir artrosis.

En una articulación, podríamos decir “normal, sana o sin dolor”, el cartílago recubre el extremo de los dos huesos que forman la articulación, permitiendo al moverse, que los huesos no rocen; también absorbe los golpes sobre la articulación. Este cartílago se nutre de un líquido viscoso llamado sinovial, que permite la lubricación de la articulación y que el cartílago tenga la hidratación y elasticidad necesarias para llevar a cabo su función.

La Artrosis aparece cuando dicho cartílago pierde sus propiedades o incluso llega a desaparecer. Cuando esto ocurre, los extremos de ambos huesos que forman la articulación rozan entre sí, produciendo dolor.  Dolor que al principio puede darse sólo con el movimiento de la articulación, pero según va pasando el tiempo, se hace crónica y el dolor aparece incluso estando en reposo.

Cartilago desgastado. Fuente: Blog rdnattural.es

Otras consecuencias que pueden ocurrir con la disminución del líquido sinovial es que los huesos, al rozar, crujan, consecuencia de la falta de lubricación.

El hueso puede empezar a deformarse, como consecuencia de la fricción, produciéndose un crecimiento lateral del mismo, que se agranda y se ensancha. Dando lugar a lo que en medicina se conoce como osteofito, es decir, protuberancias oseas. Esto produce la típica deformación de las articulaciones y la aparición de nódulos o pequeños bultos.

Y esto no es todo, ya que la situación se puede complicar cuando, debido al desgaste del cartílago, quedan pequeños restos del mismo alrededor de la articulación y el organismo los elimina, ya que empeora la inflamación y el dolor asociados a la degeneración de la articulación.

Artrosis. Fuente: radio.rpp.com.pe/saludenrpp

Las lesiones o los defectos congénitos del cartílago también pueden provocar desgaste en las articulaciones.

La obesidad, sería otra de las posibles causas de sufrir artrosis, por la sobrecarga que recibe la articulación de manera constante y progresiva.

Algunos tipos de trabajos, como os indicábamos en un post anterior sobre trabajos con mayor incidencia de artrosis.

Las malas posturas, el sobre uso o la carga excesiva, a la que se someten las articulaciones cuando se realizan ciertos deportes también propician esta enfermedad crónica, como veíamos en el post el deporte, ¿bueno o malo para la artrosis?

Tipos de Artrosis

Por todas estas causas, hablamos de diferentes tipos de Artrosis en función de las causas que la han producido. Así, tendremos:

– Artrosis primaria

Artrosis primaria o idiopática. Aquella que aparece sin factores causantes conocidos. Las localizaciones más frecuentes de la artrosis primaria son: manos, pies, rodillas, cadera o columna, entre otras.

– Artrosis Secundaria

En este caso sí se puede apreciar una causa para la aparición de la patología. Pueden ser enfermedades congénitas (de nacimiento); traumatismos, algunas enfermedades del metabolismo; endocrinas, como la diabetes o el hipoparatiroidismo; alteraciones inflamatorias neurológicas o vasculares

Otra clasificación habla de:

– Tipo I

La de tipo I es de causa genética. Se trata de un tipo de artrosis en la que existe una predisposición familiar.

– Tipo II

La de tipo II, depende de las hormonas estrogénicas, es decir, que está relacionada con los niveles de estrógenos y, por lo tanto, afecta en mayor medida a las mujeres y se desarrolla mayoritariamente en los primeros años de la menopausia.

– Tipo III

La de tipo III, la relacionada con la edad y con los cambios musculoesqueléticos.

 

Pero a todo esto yo me pregunto, además de tener en cuenta nuestras posturas corporales, incluido en el trabajo o si realizamos deporte, y el peso, ¿no hay nada que podamos hacer para evitar sufrir artrosis?

Esta claro, que hay aspectos que a priori, no podemos controlar como pueden ser los genéticos o los cambios musculoesqueléticos relacionados con la edad,… pero, algo podremos hacer, ¿no? La respuesta es sí.

Hay dos aspectos muy importantes a tener en cuenta también, el primero es la alimentación y el segundo es la humedad.

La alimentación es fundamental en la prevención y desarrollo de la mayoría de las enfermedades, y como no lo iba a ser menos, también tiene un papel muy importante en la artrosis.

Ya hablaré en un post posterior sobre este tema de manera más detallada, pero dando un adelanto, os diré de la importancia de que nuestra dieta sea alcalina, ya que favorece la eliminación de metales pesados y toxinas, además de neutralizar la acidez, causas reconocidas de degeneración articular

Y otro aspecto a tener en cuenta es la humedad y el frío. El exceso de humedad en la zona donde se vive o donde se trabaja y por lo tanto se pasa muchas horas al día, produce mayor dolor e inflamación de las articulaciones. Aunque no hay estudios que prueben esta relación, la opinión de las personas que sufren artrosis y en número de prótesis operadas en las zonas más húmedas y frías, nos dice que ¡la humedad y el frío no le va bien a nuestras articulaciones!.

alimentación alcalina. Fuente: Blog tratamiento-para-artritis

Si tienes alguna consulta o quieres que hablemos sobre algún aspecto concreto relacionado con la Artrosis y Artritis, no dudes en dejarnos un comentario.

Tratamientos para la artrosis de manos

Como ya sabéis, la artrosis es la enfermedad degenerativa de las articulaciones. Este tipo de enfermedad puede afectar a la cadera, a las rodillas, a los codos, a los hombros, a los pies o, en el caso que nos ocupa en este post, a las manos.

La de las manos, es un tipo de artrosis que afecta mayoritariamente a las mujeres y en la que también tiene mucho que decir la herencia genética, por lo que es bastante probable que la sufran diferentes generaciones de una misma familia. Los síntomas empiezan por el dolor de la articulación que irá siendo menor a medida que avance la enfermedad y aparezcan los nódulos (pequeños bultos duros que son consecuencia del crecimiento del hueso que hay debajo). En este tipo de artrosis, las manos no pierden su funcionalidad, pero los dedos se deforman.

En la mano, también existe otro tipo de artrosis, la que afecta al dedo pulgar y que también es mayoritaria entre el sexo femenino. En este caso se pierde capacidad de movimiento en los ejercicios en los que haya que hacer presión con el pulgar.

La artrosis no tiene cura definitiva, pero existen diferentes tipos de tratamiento para la artrosis de mano que pueden hacer desaparecer el dolor o ralentizar los efectos de la enfermedad. Si hablamos de un tratamiento farmacológico, los antiinflamatorios y los analgésicos pueden aliviar el dolor y la rigidez de la articulación;  las infiltraciones locales de corticoides  ayudan a aliviar el dolor y la inflamación temporalmente. Durante el tratamiento existen guantes especiales que reducen el dolor y la inflamación, se pueden llevar un mínimo de 9-10 hora al día y son muy efectivos.

El calor y el frío local también son muy eficaces para mejorar la rigidez y el dolor; también es recomendable, en algunos casos, cierto reposo, disminuir el ritmo de ciertas actividades cotidianas e, incluso, utilizar férulas. Además, en el caso de la artrosis de pulgar, también es recomendable que se utilicen utensilios con mango ancho y evitar sostener objetos con los dedos.

En el caso de que ninguno de estos tratamientos llegue a hacer efecto, como último recurso existen diferentes técnicas quirúrgicas específicas para la artrosis de manos. A nivel de los dedos, las operaciones más utilizadas son aquellas en las que se fija de manera definitiva la articulación para corregir la deformidad y mejorar el dolor; y también existen prótesis que mejoran el dolor manteniendo la movilidad. En el caso de la artrosis en el dedo pulgar, existen otros tipos de tratamientos quirúrgicos como la prótesis o la fijación de la articulación.

Laura A.

La artrosis cervical

La artrosis cervical es una enfermedad degenerativa que afecta a las cervicales. Debido al desgaste en las articulaciones y los huesos de la columna vertebral, especialmente alrededor del cuello, provoca un dolor crónico en quienes sufren de este problema.

Así pues uno de los principales factores de riesgo es la edad. Puede empezar a partir de los 25 años con una evolución lenta y sin manifestaciones graves durante un largo periodo de tiempo (sólo el 30% de los pacientes tienen manifestaciones clínicas). Se estima que casi todos los hombres y las mujeres mostrarán signos de tener espondilosis cervical en las radiografías en el momento en que alcancen los 70.

También hay factores hereditarios que dan lugar a una mayor predisposición a la artrosis. Además, ciertas posiciones y posturas pueden dar lugar a ello por sus daños a la columna cervical. La mala postura, la obesidad y debilidad muscular cambian la estática de la columna aumentando la tensión en la zona. Todas estas alteraciones posturales deben corregirse para controlar el dolor cervical.

Es frecuente que el dolor cervical comience siendo una causa muscular y por ello aparece en personas que tienen que estar mucho tiempo en posiciones fijas con la cabeza. Antes era una enfermedad común en modistas que permanecían largos periodos de tiempo cosiendo. Hoy es más frecuente en las personas que realizan trabajos de oficina y con ordenadores.

Los síntomas de la artrosis cervical son: dolores de cabeza; debilidad muscular con sensación de adormecimiento en brazos, hombros, manos y dedos; hormigueos; pérdidas de fuerza y de equilibrio; dolor crónico en el cuello o rigidez con limitación en los movimientos del cuello.

Buscar una posición cómoda en el trabajo, teniendo la cabeza apoyada en una silla con respaldo alto, descansar periódicamente cambiando de postura, dormir con una almohada que permita una posición recta del cuello y realizar ejercicios y deportes como la natación, son consejos fáciles de seguir y al alcance de todos.

La aparición de una artrosis cervical no supone la suspensión de toda actividad, al contrario, es necesario realizar ejercicios diarios para fomentar el movimiento. Una persona nerviosa tardará más en recuperarse, ya que la tensión emocional favorece la contractura muscular en el cuello.

Alexis D. Vicente

La artrosis de columna

La artrosis de columna es una enfermedad que suele tardar bastante en desarrollarse y que se produce por el desgaste de los discos intervertebrales que conforman la columna. En el interior de esos discos existe una almohadilla protectora que funciona como amortiguador y, a su vez, genera una flexibilidad de movimiento cuando se desgasta produce dolor y perdida de movimiento. Es la artrosis de columna.

El dolor se produce cuando el desgaste del disco intervertebral provoca que se compriman las vértebras, lo que ocasionará dolores punzantes y muy agudos. Esta patología suele comenzar a desarrollarse a partir de la edad de 20 años, y puede provocar el comienzo de infinidad de dolores en la espalda, en muchos casos provoca una reducción en la estatura de las personas.

El síntoma principal de la artrosis de columna es el continuo e intenso dolor que produce. Además, la limitación del movimiento y el dolor en el cuello y en la zona lumbar es notable. Esto provoca una rigidez en la espalda, que puede llegar hasta el dolor de piernas.

Son muchas las causas por las que se puede dar esta artrosis de columna. Existen causas naturales como pueden ser el envejecimiento o por problemas de genética; pero muchas de las causas son generadas por los malos hábitos del ser humano como el tabaco, la obesidad o la falta de actividad física.

A la hora de hablar de las personas que sufren esta patología, es necesario recordar que la artrosis de columna afecta en el mundo al 80% de las personas en el momento que llegan a los 55 años de edad. Las probabilidades de esta enfermedad pueden aumentar si se tratase de personas propensas a la gente que ha sufrido más de un traumatismo a lo largo de su vida. Por último, destacar que afecta más a los hombres que a las mujeres menores de 45 años, pero a la edad de los 55, las mujeres se ven más afectadas que los hombres; y tras pasar los 75 años, estudios indican que existe en el cuerpo humano algún grado de artrosis en las zonas que más frecuentemente se ven afectadas.

Ander González

Artritis

Con el paso del tiempo, hay personas que comienzan a sentir dolor y rigidez en zonas de su cuerpo. A veces las manos, rodillas o caderas les duelen y les cuestan moverlas. Estas personas podrían tener artritis o inflamación articular.

Se trata de una enfermedad común de la que existen más de 100 tipologías y enfermedades asociadas aunque las más frecuentes son: la osteoartritis y artritis reumatoide. La primera es una enfermedad degenerativa que aparece generalmente en los adultos mayores mientras que la artritis reumatoide es una dolencia que afecta no sólo las articulaciones de los dedos, muñecas, rodillas,y pies, sino también los músculos y otros tejidos finos del cuerpo.

Por lo general, la artritis suele afectar más a las mujeres que a los varones y casi el 80% de la población que lo sufre se encuentra por encima de los 50 años.

La hinchazón o rigidez en articulaciones, en ocasiones viene acompañadas de otros sintomas como la fiebre, una pérdida de peso considerable, dificultad al respirar o un sarpullido.

La artritis puede llegar a ser muy dolorosa pero ¿se puede hacer algo para atenuar sus efectos? La respuesta es sí. Lo más recomendable es mantenerse activo ya que la inactividad debilita los músculos en los que se apoyan las articulaciones y aumenta la rigidez y el dolor.

Caminar o nadar es beneficioso para tu organismo así como consumir pescados con ácidos grasos Omega3 (como la sardina, el salmón o la trucha), beber mucha agua y evitar el sobrepeso. En el caso de que te duela mucho la articulación, muchos médicos recomiendan duchas tibias para aliviar la zona y ejercicios de estiramientos suaves.

Irene Perezagua

Artrosis de hombro

La artrosis de hombro es la degeneración de la articulación del hombro. Básicamente consiste en la pérdida del cartílago articular, la formación de osteofitos (picos de hueso) y la deformación de la articulación afectada. Su destrucción origina la aparición de dolor y en ocasiones la pérdida del movimiento normal de la articulación con dificultad para actividades diarias como peinarse, abrocharse el sujetador o coger objetos situados por encima de la cabeza.

En esta articulación la artrosis se produce en la mayoría de los casos como consecuencia de traumatismos previos, inestabilidad o rigidez del hombro, artropatía por lesiones del manguito rotador, y osteonecrosis o enfermedades reumáticas que deforman la articulación. Así, la causa más frecuente de la artrosis en esta zona del cuerpo es el traumatismo repetido, en la mayoría de los casos a causa de practicar deportes de contacto. Además, la progresión del desgaste es difícil de frenar, por eso a medida que se envejece la proporción de personas con artrosis de hombro aumenta.

Los pacientes normalmente llevan mucho tiempo con molestias o dolor cuando llegan al traumatólogo. En los primeros años el dolor es soportable, al no ser una articulación de carga se tolera mejor que la que afecta a la cadera o la rodilla, y la disminución del uso del brazo hace que sean menos manifiestos los síntomas. A la hora de empezar un tratamiento es importante determinar si existen actividades o posiciones del brazo que aumenten o disminuyan el cuadro doloroso. En los primeros estadios de la enfermedad el dolor puede calmarse con paracetamol o ibuprofeno.

Existen unas pautas y ejercicios simples especialmente recomendados para reducir los síntomas de artrosis de hombro, como aplicar calor en la zona, relajar los hombros tensionados completando los ejercicios de péndulo, mover los brazos con poleas, realizar estiramientos y ejercicios para fortalecerlos con poco peso.

Hay que tener en cuenta que la artrosis de hombro se puede prevenir, o al menos ralentizar su aparición, siendo conscientes de que esta parte del cuerpo es delicada, ya que es una zona que soporta mucha tensión, y por lo tanto debe estar fuerte, pero tiene un límite que no hay que traspasar. En general, exige modificar las actividades habituales, asociando reposo y rehabilitación; todo ello permitirá ganar potencia muscular y flexibilidad.

Alexis D. Vicente

Tratamientos para la artrosis

La artrosis es una enfermedad degenerativa de las articulaciones que produce el desgaste del cartílago. Una enfermedad que aumenta el riesgo de ser padecida con la edad y que se da más entre las mujeres que entre los hombres. La artrosis no tiene cura definitiva, pero existen diferentes tipos de tratamientos para la artrosis que ayudan a paliar algunos de los síntomas de esta enfermedad como son los dolores y la rigidez de la articulación.

Los tratamientos para la artrosis son :

-Farmacológicos: Existen diferentes tipos de medicamentos, aunque el problema de algunos de ellos son sus efectos secundarios, que pueden llegar a producir problemas gástricos como, por ejemplo, las úlceras.

-Los analgésicos, que ayudan a sobrellevar el dolor.

-Los antiinflamatorios no esteroides, para tratar puntualmente la inflamación, y las infiltraciones locales de corticoides. Estas últimas sólo para determinados pacientes y realizándose de manera temporal.

-Los tratamientos de acción lenta de modificación de la artrosis. Estos fármacos permiten variar la evolución de la enfermedad, la estructura y los síntomas no analgésicos y antiinflamatorios. Algunos de ellos son la glucosamina, la condroitina, la diacereína y el ácido hialurónico.

-Desde hace algunos años se están utilizando con éxito el tratamiento con Plasma Rico en Factores de Crecimiento.

-En estudio clínico están los tratamientos con Células Madre o Stem cells, que dentro de algúnos años aportarán otro tipo de solución al tratamiento para la artrosis.

También es muy importante vigilar el peso corporal. Se recomienda a los pacientes obesos que  adelgacen para no sobrecargar las articulaciones.

– Evitar adoptar malas posturas, corregirlas y mejorarlas de forma ergonómica.

– Si el paciente, además, presenta alteraciones de las estructuras articulares, debe compensarlas son férulas, plantillas, corsés y bastones que le ayuden a disminuir la sobrecarga de las articulaciones.

– La rehabilitación es otro de los tratamientos más recomendados para la artrosis.

– El calor local en la articulación dañada para aliviar el dolor.

– Y en los casos más graves, el tratamiento quirúrgico, la sustitución total o parcial de la articulación. La prótesis. Sobre todo, en las articulaciones de carga, como son la cadera y la rodilla, que estén muy dañadas debido a un estado muy avanzado de la enfermedad.

Sin embargo, lo primero que hay que hacer en caso de que se empiecen a sentir posibles síntomas de artrosis, es acudir a un médico especialista que será quien decida cuál es el mejor tratamiento para cada paciente.

Laura Alonso

La artrosis lumbar

La artrosis  es una dolencia provocada por la degeneración de la articulación que provoca inflamación y dolor. La artrosis lumbar o espondiloartrosis  formada por cinco vértebras que se sitúan entre las costillas y la pelvis, es un desgaste o ruptura del cartílago de las articulaciones de la espalda baja (lumbar). A veces, esta dolencia produce espolones que ejercen presión sobre los nervios de la columna vertebral. Esto puede causar debilidad y dolor en los brazos o las piernas.

En muchas ocasiones se padece artrosis lumbar sin tener dolor. No obstante, esta lesión produce con frecuencia un daño de tipo mecánico que aparece con el movimiento y la sobrecarga lumbar. Algunas veces se localiza en el propio lumbago y en otras ocasiones el malestar se siente en zonas próximas, como la nalga y la cara exterior del muslo.

Aunque existen casos de artrosis lumbar en pacientes jóvenes, generalmente comienza en la madurez de la vida, por encima de los 40-45 años. Sin embargo, la artrosis no se debe exclusivamente al envejecimiento. Lesiones en las articulaciones, estrés repetitivo debido al trabajo o actividades deportivas, algún defecto genético asociado con el cartílago y el sobrepeso son las causas que pueden provocar esta dolencia.

Entre los síntomas más habituales la artrosis lumbar puede causar rigidez o dolor en la espalda. También, debilidad o adormecimiento en las piernas o los brazos. Por lo general, la molestia en el dorso se alivia cuando la persona está en reposo. Mientras en unos apenas interfiere en sus actividades diarias, en otros se convierte en una deficiencia grave.

En la mayoría de los casos, el tratamiento de la artrosis lumbar está dirigido a aliviar los síntomas de dolor y aumentar la capacidad para funcionar de la articulación. La receta inicial puede incluir la pérdida de peso, si fuera necesario. El objetivo primero es tener un estilo de vida saludable y llevar a cabo diferentes tipos de actividades: ejercicios de fortalecimiento; aeróbicos; y acciones para aumentar la flexibilidad del cuerpo como el Pilates. En un alto porcentaje de los casos de artrosis se pueden tratar sin cirugía, pero hay ocasiones en que esta es necesaria.

Algunos consejos para aliviar el dolor de la artrosis lumbar. No estar mucho tiempo de pié o sentado, utilizar sillas con respaldo, evitar esfuerzos y no cargar pesos, prescindir de posturas inadecuadas durante las tareas cotidianas, dormir en una cama dura, tras crisis agudas y durante las actividades laborales usar faja, en caso de dolor y rigidez es bueno el calor.

Alexis D. Vicente